Ciencia ficción chilena

La ciencia ficción en Chile tiene sus orígenes a finales del siglo XIX con la publicación de los libros El espejo del mundo (1875) del inglés Benjamín Tallman y Desde Júpiter (1878) de Francisco Miralles. [1]

Desde Júpiter, de Francisco Miralles, considerada una de las obras fundacionales de la literatura de ciencia ficción en Chile.[1]

Posteriormente y durante el siglo XX, numerosos autores aportaron a este subgénero literario, entre ellos Pedro Sienna, Vicente Huidobro, Juan Emar, Luis Enrique Délano, Enrique Araya Gómez, Armando Menedín,José Victorino Lastarria y Ariel Dorfman. Sin embargo, no fue hasta la década de 1950, con la publicación de Los altísimos de Hugo Correa, que la ciencia ficción chilena fue realmente considerada, pues este autor fue traducido a más de 10 idiomas y antologado en la famosa revista The Magazine of Fantasy & Science Fiction, siendo elogiado por Ray Bradbury.[2]

Durante los años posteriores, la ciencia ficción fue creciendo gracias a autores como Antonio Montero, Elena Aldunate, Ilda Cádiz, quienes, junto con el investigador y especialista Roberto Pliscoff, fundaron en 1975 el Club de Literatura de ciencia ficción y Fantasía. En este club desarrollaron tertulias de lectura de obras de CF. El club tuvo por presidente al actor Andrés Rojas-Murphy y por vicepresidentes a Ilda Cádiz y Elena Aldunate.[3]

En la década de 1980 encontramos autores tales como Juan Muñoz Pollier (Fuegana , La Verdadera Historia de la Ciudad de los Césares, 1984) y Carlos Raúl Sepúlveda El Dios de los Hielos (1986), quienes se separaron del Club de Literatura de ciencia ficción y, con otros escritores, formaron la Sociedad Chilena de Ciencia Ficción y Fantasía (SOCHIF) a inicios de los 90. Además, desde el club surgió Moisés Hassón con un investigador que permitió establecer las primeras estadísticas sobre ciencia ficción en Chile, mejorando la investigación realizada por Remi Maure a inicios de los 80´. Hassón realizó una de las primeras monografías sobre ciencia ficción chilena publicada en el libro "Cinco conferencias (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).", e inició la publicación del Fanzine "Nadir".

La Sociedad Ciencia Ficción Chilena -SOCHIF- estaba integrada por un grupo de escritores, artistas gráficos y amantes de la CF, los cuales realizaron durante los años 90´s la revista Quantor (editando números) y diversas reuniones , siendo parte de uno de los programas de TV del extinguido Canal 2 en el programa "Factor Humano" . El año 2000 la Sochif realizó de manera independiente y autogestionada la Feria de Ciencia Ficción ARKA , que exponía una serie de artistas gráficos y escritores con diversas actividades (pase de películas, venta y lanzamientos de libros, lecturas, etc.) en el Cerro San Lucía de Santiago. La Sociedad Chilena de Ciencia Ficción fue uno de los principales germinadores de la nueva generación de cultores de literatura de ciencia ficción en Chile, tales como Luis Saavedra y Pablo Castro, además de ser foco de inspiración para muchos otros, como indican Georgina Pereira y Juan Manuel Silva en su artículo para la Asociación de Literatura de Ciencia Ficción y Fantástica Chile (ALCIFF).

A medida que la SOCHIF fue perdiendo ímpetu, se fue notando una división generacional entre sus miembros. A raíz de esto, se produjo una salida de muchos jóvenes del grupo, quienes fundaron Ficcionautas Asociados, una multidisciplinaria agrupación compuesta por Roberto Alfaro (actualmente líder de la revista digital LDP Magazine), Luis Saavedra, René Weber, Marcos Borcoski (Fyto Manga), Francisco Amores, Gabriel Huaman, Yamila Huerta, además de Carlos Raúl Sepúlveda. Una visión más detallada se puede leer en el artículo de Roberto Alfaro para ALCIFF.

A fines de la década del 90´, surgió un Taller de literatura y comic integrado por Roberto Alfaro, Yamila Huerta, Luis Saavedra, y realizado en un sector del Parque O´Higgins, en Santiago, en el cual se fue gestando una nueva generación de autores y artistas gráficos. Por su parte, Saavedra organizó un taller literario en el cual participaron Marcelo López, Pablo Castro, Sergio Amira, y lograron realizar un fanzine llamado "Fobos", el cual fue uno de los primeros en ser distribuidos en papel y Compact disk. De esta manera, el movimiento juvenil abrió las puertas para nuevos autores que se agregaron a los autores de ciencia ficción predominante de la época, como lo son Claudio Jaque (El ruido del Tiempo, 1987, y Puerta de Escape, 1990), Diego Muñoz Valenzuela (Flores para un Cyborg, 1997), Darío Osses (Chile en Llamas, 1998). Se fueron sumando autores como el mismo Luis Saavedra, Pablo Castro (Ganador del Premio Fixxión 2000), Sergio Amira (Ganador del segundo lugar en el premio Fixxión 2000). Posteriormente, Castro sería el ganador del premio Terra Ignota (2002) con el cuento Morter, además de que su cuento Exerion fue traducido por Andrea Bell para su antología Cosmos Latino, además de que su cuento Reflejos fuera incluido en la antología francesa Utopiae (2004), siendo invitado a participar del Festival Utopiales. A su vez, Sergio Amira ganaría el tercer lugar en el concurso Pulsares 2002. Un interesante testimonio es el de Amira realizado para ALCIFF.

En el año 2003, el Fanzine Fobos deja de ser publicado. Sin embargo, en el 2004 la web Tau Zero, originada por iniciativa de Rodrigo Mundaca, se levantan como uno de los principales puntos de difusión de literatura fantástica y de ciencia ficción chilena. Junto con ello, el movimiento de ciencia ficción recibe un gran un empuje en los años siguientes gracias a dos eventos: La publicación en España de la novela "Ygdrasil" de Jorge Baradit, la cual genera una gran admiración en el público juvenil, generando gran interés a causa de su prosa etiquetada como "ciberchamanismo". El otro evento, aun más importante, es el lanzamiento de "Años Luz: Mapa estelar de la ciencia ficción en Chile", una antología de cuentos realizada por Marcelo Novoa, fundando con esto la icónica editorial Puerto de Escape, primera editorial en publicar exclusivamente fantasía y ciencia ficción chilena de forma constante. Esta obra es de trascendental porque surge como un faro para establecer los primeros lineamientos de una historia de la literatura fantástica chilena, teniendo en su introducción un ensayo de 16 páginas en los que se aborda el desarrollo de la ciencia ficción en Chile, a manera de exposición del trabajo de investigadores como Omar Vega Martínez, Luis Saavedra, Moisés Hassón, Roberto Pliscoff y el editor Marcelo Novoa.

En los últimos años de la primera década del 2000, la fantasía a nivel mundial tuvo un gran auge debido a la popularidad del cine fantástico -Harry Potter, El Señor de los Anillos, Las crónicas de Narnia, Crepúsculo-, por ello, la ciencia ficción pasó a estar relegada a las actividades realizadas en Tau Zero, hasta que esta disminuyó considerablemente su actividad. Debido a esto, surgieron agrupaciones de fomento a la fantasía como lo fueron Ucronías Chile y Fantasía Austral, luego Biblioteca de Chilenia, iniciativa de Emiliano Navarrete, y Chile del Terror, gestionado por Aldo Astete. Así mismo, la ciencia ficción recibe imporantes galardones, ya sea por el Premio UPC otorgado a Baradit en 2007, y, finalmente, uno de los principales autores de ciencia ficción chilena, Roberto Sanhueza, recibe el Premio UPC en el año 2009 por su obra Bis, volviendo a ganar el UPC en el año 2014 con su obra "El año del gato", además de ganar el premio de Cuentos cortos de ciencia ficción del Club de Ciencia Ficción de Ciudad de México en 2015.

Entre 2010 y 2019, la ciencia ficción en Chile tuvo un crecimiento exponencial, aumentando notablemente el número de obras publicadas gracias a editoriales como Puerto de Escape, Austrobórea, Forja Editores, Simplemente Editores, Biblioteca de Chilenia, Triada Ediciones y, actualmente con mucho intensidad, Áurea Ediciones. Esta situación es explicada en el artículo de José Hernández sobre la Edad de Oro de la Ciencia Ficción en Chile.

En la actualidad, los autores más destacados son Michel Deb (Saga Orbe), Carlos Páez (Saga Carmona Inc.), Soledad Paiva (Albatross), Carime Jakson (Almaaz), Armando Rosselot (Saga 8128), Marcos Fabián Cortez (Los Peregrinos, Requiem para Tahinus, El portal de los dioses), Sofía Bertelsen (Errantes), Joctán Zafira (Saga Ascensión), Alicia Fenieux (Futuro Imperfecto, Amor de Clones, Una vida encantadora), Victoria Leal (Velzen 115, Humanidad Dividida), Leonardo Espinoza Benavides (Más espacio del que soñamos), Rodrigo Juri (El último horizonte de la noche).[4][5]

Los principales sitios de difusión de ciencia ficción en Chile son a web de la Editorial Puerto de Escape, espacio creado por Marcelo Novoa, autor de la antología Años Luz. Mapa Estelar de la Ciencia Ficción en Chile (2006) y en el cual existen colaboraciones de especialistas en la materia como Sergio Meier, Luis Saavedra, Raúl Martínez, Marisol Utreras, Alexis Figueroa y Roberto Pliscoff, entre otros. De este último, cabe destacar que debe ser el poseedor de la mayor biblioteca de Ciencia Ficción chilena.

El blog El Continuo Cronn, de la Asociación de literatura de ciencia ficción y fantástica Chile (ALCIFF); el blog Fantástica sin Fronteras del investigador José Hernández, el blog Biblioteca junto al Mar, del investigador Moisés Hassón, y las inactivas webs de Tau Zero y Sochif.

Recientemente, ante el contexto mundial de la pandemia de Coronavirus, Leonardo Espinoza, en conjunto con Sietch Ediciones, y con el apoyo de ALCIFF, publicó una antología de ciencia ficción sobre la temática, titulada Covid-19-CFCh, contando con la participación de escritores y personal médico.[6][7]

Cine

En Chile, el cortometraje “Renacimiento” de Inti Carrizo, ambientado en el universo de Star Wars, recibió el premio Audience Choice Award Lucasfilm SWFMC 2010, otorgado por la empresa Lucas Film, realizadora de la saga Star Wars.

Son destacables Solos de Jorge Olguín y Chile puede de Ricardo Larraín, comedia que cuenta la historia del primer astronauta chileno en el espacio, interpretado por Boris Quercia. Punctum, del realizador Raúl Pinto, es la historia de una disminuida humanidad relegada a vivir en túneles subterráneos y desprovistos de lenguaje. Causto, del director Álvaro Pruneda, es un mediometraje ambientado en el año 2300, cuando la mitad de la población mundial ha nacido producto de la clonación.

Se agrega el film "Noche" de Inti Carrizo, el cual ganó el Premio al Mejor Largometraje en el Festival de Cine Fantástico Insólito de Perú, y el Premio al Mejor Director en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre de Argentina.

Referencias

  1. «Literatura de Ciencia Ficción en Chile - Memoria Chilena». Memoria Chilena: Portal. Consultado el 12 de abril de 2020.
  2. «Hugo Correa (1926-2008) - Memoria Chilena». Memoria Chilena: Portal. Consultado el 20 de abril de 2020.
  3. «Escritores.cl». www.escritores.cl. Consultado el 20 de abril de 2020.
  4. User, Super. «Encuentro de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción». extension.letras.uc.cl. Consultado el 20 de abril de 2020.
  5. «Cómo el Segundo Ciclo de Lecturas Fantásticas abre espacios para los escritores, por Marcos Fabián Cortez». Cómo el Segundo Ciclo de Lecturas Fantásticas abre espacios para los escritores, por Marcos Fabián Cortez. Consultado el 20 de abril de 2020.
  6. «Escritores chilenos de ciencia ficción se reúnen en la “Antología COVID-19 CF Ch”». 13 de abril de 2020. Consultado el 20 de abril de 2020.
  7. «Sitio de la Asociación de literatura de ciencia ficción y fantástica chilena».

Enlaces externos

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